"Miraba a las chicas delgadas que merodeaban y me invadía una rabia sorda, que golpeaba al mismo ritmo que mi corazón. Me ensañaba mentalmente con las que habían logrado perder un peso notable, que, como siempre, eran objeto de admiración y envidia." Fragmento del libro cuando comer es un infierno de Espido Freire

No hay comentarios:
Publicar un comentario